El cuartico está igualito

El cuartico se jodió

En Cuba, algunos dirán que el cuartico está igualito y otros opinarán que está peor. No importa quién tiene la razón cuando la esencia sigue ahí, ente paredes mohosas y muebles destartalados. El cambio de año trajo nuevas medidas financieras, pero no trajo lo más importante: esperanza para su gente.

La candela es aquí

¡Oye, oye!, la candela es aquí

¿Es válido criticar al gobierno cubano desde el exilio? ¿O se trata de un ardid cobarde y oportunista? Los residentes en el archipiélago no siempre reaccionan a favor de esta tendencia. Sin embargo, permanecer al interior de las fronteras nacionales tampoco es garantía de un activismo efectivo. Las propuestas han de pesar, no importa de dónde vengan.

Historia de Cuba

La historia de los vencidos

El gobierno de Cuba manipula la historia acorde a sus propios intereses. Mientras algunas fechas importantes son ignoradas, otros sucesos, como el fracaso del asalto al cuartel Moncada, son ensalzados. Sin duda, parte de la solución a los problemas del archipiélago no están en las armas sino en el redescubrimiento de quiénes somos.

maleconazo

No escribiré sobre la pandemia

El mundo enfrenta una nueva pandemia mientras Cuba aún no se deshace de su enfermedad más vieja. Libertad y democracia siguen siendo términos tan vacíos como las campañas que se pregonan para escapar del COVID-19. Pero quién puede pensar en virus, cuando el hambre y la miseria subsisten. La esperanza de un cambio recae en los jóvenes de hoy, herederos de una generación fantasma que nada hizo… o nada pudo hacer.

Generación fantasma

Generación fantasma

Gústele a quien le guste, pésele a quien le pese: la realidad es que en una Cuba donde la mayor pobreza no yace en los edificios semiderruidos sino en el alma de niños que parecen viejos y de viejos que fueron engañados como niños, toda una generación nos perdimos arrollados por una revolución que ni pedimos ni logramos abolir.

Fidel Castro, Vicente Fox y Juan Pablo II

Con Dios al borde del camino

Dicen que el dinero no hace la felicidad, pero ayuda a comprarla. Hilaridades a un lado, la frase no está exenta de veracidad. Alguien puede, corazón en mano, afirmar que le tienen sin cuidado las riquezas materiales para cumplimentar satisfactoriamente su vida. No obstante, con los pies bien plantados en la tierra, tomaríamos al sujeto (en el mejor de los casos) como una sana excepción, la misma que valida esa…