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Si tuviéramos 100.000 seguidores
10 minutos - 8 de enero de 2013

Nativel Preciado
Nativel Preciado y Twitter
¿En qué otra cosa pensar?

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Entre los tantos temores y señales de catastrofismos (en mi opinión, infundados) que circunvalan la relación tecnología-literatura, yo sigo obcecado en atisbar ángulos menos tenebrosos e incluso, benéficos. Si mañana la tenencia de un libro se equipara a colgar hoy una pintura renacentista en la pared de nuestra sala o visitar un teatro el próximo fin de semana, actividades una y otra consideradas elitistas por la mayor parte de la sociedad, pues ya veremos cómo asumirlo. Pero justo en el momento que escribo estas líneas debemos aceptar que el mayor peligro para la subsistencia del libro no es el exceso de tecnología sino la ausencia de educación. Que quizás el ejercicio de la lectura se modifique a partir de las plataformas que utilicemos... es inevitable, mas no advierto en ello motivo alguno para perder el sueño, a fin de cuentas, en la actualidad muy pocos se dedican a disfrutar (como antaño solía ser la única manera) de la grafía que alguien, con su puño y letra, dejó estampada en cierto manuscrito.

El reto consiste en amoldarse de manera natural a las nuevas circunstancias y con ello no infiero que nos dediquemos a exportar inmediatamente nuestros textos a plataformas digitales. Tal cual lo demuestra Nativel Preciado, también podemos echar mano de este circunstancial dilema para desarrollar temas que inciten a la reflexión. “Si yo tuviera 100.000 seguidores” es la más reciente propuesta de esta escritora española y se trata de un libro que, según recoge la red de redes, “intenta destacar la evolución de los medios y las funciones de estas herramientas”.

A primera vista aparenta el tipo de trabajo que se ajusta al perfil de Preciado, quien es altamente reconocida por su labor periodística, misma que inició en el “Diario Arriba”, en 1966. A pesar de que, cuando de géneros se trata, la biografía es su fuerte, también ha incursionado con éxito en la ficción. La mejor prueba la representa su primera novela, El egoísta, finalista del XLVIII Premio Planeta 1999. Después también ha publicado otras dos (a juicio de algunos críticos, con menores loas y aplausos) “Bodas de plata”, 2003, y “Nadie pudo con ellos”, 2011.

Falta ahora hojear las páginas de “Si yo tuviera 100.000 seguidores” para complacernos con su análisis mediático (ya esperamos el primer ejemplar en México), aunque no resulta ningún exceso pronosticar que evitará situaciones apocalípticas pues la propia Preciado personifica una convencida twittera y, según expone el diario español, “El mundo”, la madrileña asegura que “en esta sociedad globalizada que hace extremas las desigualdades, es necesario competir implacablemente para hacerse un hueco y defender el espacio propio. Para sobrevivir, el presente manda y los logros deben llegar cuanto antes. Así que cualquiera de nosotros con la decisiva ayuda de Twitter puede conseguir que sean mucho más fáciles de alcanzar”.

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