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Pekín cede y la libertad gana
10 minutos - 23 de junio de 2011

Ai Weiwei
Artista y disidente
Su libertad es símbolo de victoria

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Una excelente noticia nos llega desde Pekín (y son pocas las buenas nuevas que arriban desde aquella ciudad oriental, especialmente cuando se trata de defender la libertad de expresión), me refiero a la liberación, ayer miércoles, del artista y disidente chino, Ai Weiwei, cuya detención provocó un verdadero alboroto a escala internacional.

Weiwei es uno de los artistas chinos de mayor renombre internacional. Contribuyó a diseñar el estadio olímpico de Pekín, conocido como El Nido, aunque posteriormente rechazó cualquier relación con el edificio y con los Juegos Olímpicos porque, según dijo, el gobierno había convertido el estadio en un elemento de propaganda del Partido Comunista Chino.

Su detención ocurrió el pasado 3 de abril, en medio de una de las mayores campañas de represión contra la disidencia llevadas a cabo por Pekín desde las manifestaciones de la plaza Tiananmen en el año 1989. Pocos días después, las autoridades dijeron que era sospechoso de delitos económicos, pero familiares y amigos del artista aseguran que resultó detenido por sus continuas críticas al Gobierno.

La libertad de Weiwei, sin embargo, no está libre de condiciones. El artista ha de mantenerse en silencio sobre sus constantes cuestionamientos hacia los controles del Partido Comunista de China so pena de volver a la cárcel.

Aun así, la prensa extranjera da fe sobre el impacto de la liberación de Weiwei. Según reporta El País, la noticia se extendió como la pólvora en los microblogs chinos, donde las reacciones oscilaban entre la alegría y la incredulidad. "¿Y si la noticia desaparece mañana? Ha ocurrido anteriormente. Quiero ver a la persona en vivo", decía una internauta. "¿Por qué siempre dan estas noticias por la noche?", se preguntaba otro. "Estar fuera no es igual a ser libre. Es salir de una jaula y entrar en otra", señalaba un tercero.

Desde el punto de vista de los defensores de la libertad de expresión, el hecho de que Weiwei esté en la calle es motivo de júbilo y muestra de que sí se puede (por medios pacíficos) presionar a las autoridades de cualquier nación para que ponga un alto o, al menos, flexibilice los distintos métodos represivos que buscan callar a las voces que se levantan en su contra.

El caso de Weiwei se suma a la lenta y progresiva excarcelación que el gobierno de Cuba mantiene con sus propios disidentes, la mayoría de los cuales emigra a España y Estados Unidos. Si bien falta mucho para que algunos países retrógrados dejen de considerar las desavenencias contra sus sistemas en términos de delito político, es deber de la sociedad mundial aplaudir cada victoria que se obtenga en este sentido, por pequeña que parezca. Por tal motivo, ¡enhorabuena, Ai Weiwei!


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