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Edgar London
 
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PortadasLo confieso: escribo porque no puedo evitarlo.

Soy perfectamente capaz de poner en duda mis convicciones políticas, mis habilidades académicas o mi agnosticismo desmedido, pero no el reclamo que me llevará, tarde o temprano, a enfrentarme a una hoja en blanco.

Aprendí —entre años y caídas— que la verdadera literatura no se desperdicia en libros. Mejor se emplea en truculencias y amores que luego pudieran fenecer en volúmenes inciertos.

Antes soñaba con multiplicar títulos a mi nombre. Hoy, en cambio, me conformo con restarle urgencia a mis palabras.

De esta suerte soy consecuencia. Espero, de las letras, hacerme causa.

La historia demuestra a diario su dinamismo en las páginas de la vida, por más que en Cuba quieran detenerla en las páginas de los libros

 

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¿Sabías que...?
 

No todos los premios son lucrativos. En ese sentido ganar el "13 de marzo" resultó para Edgar London un verdadero desastre. Los organizadores no se decidían entre dos posibles ofertas: un fin de semana en Topes de Collantes o cierta suma de dinero. Al final, un cambio repentino de fechas le impidió asistir al viaje propuesto y, en lugar de obtener dinero, perdió el suyo en la compra de los boletos que jamás usó.

 
 
 

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